La expresión del erotismo

La pornografía existe desde que existe el sexo. Bueno, o al menos desde que los primeros humanos aprendieron a tallar y pintar hace 20.000 años, en el paleolítico.

Pero sin duda, con la llegada de Internet, la pornografía se multiplicó exponencialmente. La oferta está al alcance de una sola mano. Hay webs que responden a todo tipo de filias, con infinidad de vídeos porno, sitios dedicados a relatos eróticos, redes sociales y aplicaciones para conseguir sexo fácil y rápido, e incluso páginas con emisión en directo de aficionados que transmiten desde casa.

Pero, en general, todo la pornografía tiene un punto en común: es extremadamente explícita, está deshumanizada y falta de naturalidad.

Richard Lawrence y Lauren Olney se hicieron la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que realmente nos pone cachondos? Y llegaron a la siguiente conclusión:

“El erotismo humano no se encuentra en la carne desnuda y la ilustración sexual, sino en la expresión facial de cada persona.”

Ni primeros planos de -naturalezas muertas-, ni guiones absurdos. Tan solo se necesita contemplar una cara en el momento del orgasmo en un primer plano. La expresión de la cara durante el clímax es el acto más erótico y excitante del sexo. Así nació Beautiful Agony.

El porno ha tenido miles de años para evolucionar, junto con otros flujos de la cultura. Por lógica debería haberse desarrollado, haber adquirido matices por doquier, y sin embargo se ha convertido en una interpretación brutal y sin encanto de la sexualidad humana.

La industria pornográfica siempre ha sido impulsora de nuevas tecnologías, adelantándose a cualquier otro sector. Sin embargo ha abandonado lo esencial del erotismo a favor de los clichés y una búsqueda obsesiva de los extremos.

Es normal que la pornografía que no sea tomada en serio como un valioso género cultural. La industria del porno carece de talento de producción real. Es el género que menos ha invertido en la calidad de su producto y en la experiencia del cliente. Siempre tan cortoplacista…

Beautiful Agony — Hermosa Agonía — comenzó como un experimento multimedia, con la intención de probar esta hipótesis. La película de un orgasmo genuino, sin guión y al natural, mostrando únicamente el rostro, ¿podría tener éxito como alternativa a la pornografía mainstream? Es decir… ¿puede ponernos cachondos?

La respuesta la tienes tu,… y cada uno de nosotros mismos.

Beautiful Agony ha sido bautizada como “the sexiest web site you’ll ever see” (la página web más sexy que jamás podrás ver”, y se exhiben fragmentos en todo el mundo en lugares como el Museo del Sexo de Nueva York o el Nemo Center de Ámsterdam. El compositor francés Jean Michel Jarre compuso un homenaje a este proyecto en su álbum Téo & Téa de 2007. Incluso, ha sido de estudio en numerosas tesis académicas.

Desde 2003, y desde entonces hasta hoy, este proyecto no ha dejado de crecer extendiendo su filosofía por todo el mundo. Su página web se mantiene viva gracias a la colaboración de sus usuarios; absolutos desconocidos que regalan su intimidad colgando para la eternidad sus caras de placer en Internet. ¿Tu lo harías?

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