Celebrando el partido

Freier Fall

Después del partido de España-Francia, un amigo casado con el que he follado en varias ocasiones dijo que vendría a visitarme hoy por la mañana a “pasar un ratito”.

Mi amigo es un tío bastante buena gente, con un trankazo de los que quitan el hipo, activazo como él solo, no es muy guapo pero tiene ese carisma de macho duro que tanto me pone.

En otras ocasiones hemos quedado y me he vuelto con el culo dolorido varios días porque tiene una herramienta de dimensiones bastante considerable; así que anoche pensando en el buen rato que iba a pasar y caliente “como una perra”, decidí dilatar mi ojete para evitar dolores posteriores, el cual hacia mas de quince días que no entraba en acción.

Así que cogí un bote de lubricante y mi consolador negro (LENNY, por Lenny Kravitz) y me puse manos a la obra. Primero un dedito, mmmm; luego el segundo, mmmm; el tercero entra con mas trabajo, pero también. Así que embadurno a Lenny de arriba a abajo, y poco a poco entra; era la primera vez que lo probaba. Lo dejé dentro un rato para que hiciera hueco y me corrí salvajemente.

Me toqué el culo y pensé que estaba preparado para cualquier cosa.

A las 12:30 puntual como un reloj apareció Ramón (no es su verdadero nombre pero bastará) en mi casa. Llegó cortadete, como siempre, con una sensación de culpa bestial; tiene dos horas libres de mujer y niño y viene a pasarlas conmigo (creo que mi culo le gusta más que el comer). Le hago pasar al dormitorio, donde previamente he creado el ambiente propicio, le beso levemente, pues no le hacen muchas gracias los besos, pero me lo permite. Le meto mano al paquete y compruebo que ya lo tiene como un leño… él sin pensárselo me aprieta el culo.

– ¿Quién se va a comer esta polla? – le digo.
– Tu culito, cabrón, tu culito.

Se abre el pantalón y saca su bestiajo que babea liquido preseminal, me lo meto en la boca, despacio al principio y salvajemente hasta el final, ahora si que la tiene dura.

Él, mientras tanto, me ha bajado los calzones y me cachetea el culo, se ha empezado a animar y aquí esta el Ramón que me pone a cien.

– Tienes mejor culo que mi mujer, te la voy a meter hasta los huevos – me dice mientras me cachetea el culo hasta ponérmelo rojo.

Yo, mientras tanto, no paro de comerme su polla, hasta el fondo, en algunos momentos casi me dan arcadas pero las soporto.

Pasan por lo menos diez minutos mamándosela, yo cada vez estoy más empalmado y más caliente, él no para de hurgarme el ojete con sus dedos ensalivados, cuando ve con la facilidad que me entran sus dedos me dice:

– Tú has estado follando, ese culo está muy abierto.

Le digo que no, y le cuento mi polvo con Lenny. Se le ponen los ojos como platos y me pide que se lo enseñe.
Cuando lo tiene en sus manos, lo empieza a mirar y su polla entre mis labios empieza a latir babeando un rico liquido preseminal. Me dice que me ponga a cuatro patas sobre la cama, creo que me quiere empezar a follar, yo le pido que vaya despacito que no sea tan bestia.

Me empieza a pasar a Lenny por el culo, de manera salvaje y a golpearme los cachetes con él y empieza a decir:
– Hoy vas a tener dos pollas para ti, ¿cuál quieres primero?

Sin darme tiempo a replicar nada embadurna de lubricante a Lenny y sin preámbulos me lo mete poco a poco por mi ano, no para de proferir guarradas mientras me lo mete, me coge por el cuello y hace una cosa que no había hecho antes… me echa un escupitajo en la boca, al que yo extasiado de placer como estoy, no puedo evitar ser complaciente.

Por lo menos se entretiene durante cinco minutos con el mete y saca, hasta que llega a los huevos del consolador, tengo el nabo a punto de expulsar un géiser pero el me coge las manos y me dice que me este quieto que lo mejor viene ahora.

Me saca el nabo de látex negro y se pone el preservativo talla especial en esa herramienta que dios le ha dado, abierto como estoy entra de golpe lo que le pone a mil y empuja salvajemente, el placer me recorre el cuerpo entero, pero el sigue cogiéndome las manos para que no me corra, el tío aparte de tener un buen cacharro sabe como usarlo y tarda mucho en correrse, cuando se cansa de darme por detrás, me pide que cambiemos de postura me tiendo en la cama de lado me levanta la pierna hacia arriba y de golpe hasta los huevos , me duele un poco pero el placer que me produce su nabo dentro de mi cuerpo es mayor, la saca, la mete, una y otra vez siento sus huevos golpear contra mi culo. Estoy en el séptimo cielo.

Por último me pide que me acueste sobre la cama, se tiende sobre mi y siento que su polla me llega aún más adentro, no se cuanto tiempo pasa antes de que empiece a retorcerse como un animal, la saca salvajemente, se quita el condón y me echa inmensos chorros de leche sobre la cara… Su polla sigue dura.

Se acerca me restriega un dedo por la cara llena de semen, y me lo mete en la boca… Esta muy rica, y él sabe que me gusta. La situación tiene morbo para dar y regalar.

– Campeón, tú no te has corrido como quieres que te haga correr

Otras veces me ha hecho correrme comiéndome el culo, o pellizcándome los pezones, lo que no espera que le diga es lo que suelto por esta boquita: – Quiero te mees encima de mí, mientras me pajeo.

Su cara pasa de la sorpresa a la satisfacción y sonriendo me dice: – Me das una cerveza

Una vez se ha tomado la birra, vamos al cuarto de baño donde me arrodillo en el suelo de la placa de ducha. Ramón tiene el nabo todavía duro, por lo que cuesta un poco de trabajo orinar, pasan unos segundos en los que yo pienso que si no resulta, ya con otra cosa no me corro. Cuando un chorro amarillo sale de su polla que me ducha de pies a cabeza, centrándose en mi cara, en mí pecho y en mis manos que aprietan mi polla en una trepidante paja. Cuando me corro, todavía su pene escupe meos. Miro a Ramón que sonríe y me dice:

– Eres el maricón perfecto, un señor en la calle y muy puto en la cama.

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